viernes, 12 de agosto de 2011

Poesía suelta

Casa

Eran en ti mis días
todos los días una fiesta,
casa lumbre, axial tu luz,
constelada en mi cielo
como una espera
un abrazo
un remanso.
Casa que fuiste mi casa,
Teñida de ocres, esplendor de tu otoño,
o fragor de tu fronda en el verano.
Casa de ardidos recuerdos, cueva, nido, madriguera
palacio
y a veces tierra de batalla
y tierra de soledades
y puerto de todas las penurias
y atracadero de la sangre.
Y
también amenazante laberinto
recoveco del miedo y los rencores.

¿Qué no vivió, qué en ti no murió
casa árbol, casa fuego?

En ti todo era hondura
A ti todo volvía.
Toda de mí te nutrías
Toda de ti me vivía.

1999

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